ENTRADAS

MEGHAN MAIKE

Como marca la tradición country, la cantautora canadiense Meghan Maike ha encontrado su inspiración en su viaje por las carreteras entre Montreal, Mississippi y ahora también Melbourne, Australia.
Nacida entre folk y música country y gracias a la influencia de héroes del indie como The Sadies y de grandes artistas como Emmylou, Gram, Neil o Lucinda, se puede decir que Maike aprendió desde pequeña a procesar el mundo a través de la composición. Por eso llegan a sus letras paisajes, sonidos, primaveras, veranos, lugares, experiencias y texturas de lo más vívidas.

Desde su niñez en una comunidad folk de la costa oeste de Canadá, a Maike le ha atraído siempre la frenética escena musical de Montreal, a la que se mudó durante un año que se convirtió en una década y que se volvió un hogar para siempre… o por lo menos hasta que la vibrante vida musical de Melbourne se convirtiera en su nuevo e inevitable destino artístico.

Por cosas de la vida Maike vivió en Clarksdale, Mississippi, durante siete años, donde dedicó su tiempo libre a absorber la energía magnética de la música del delta y siguió escribiendo. Su nuevo álbum Dead Horse Creek, es una representación fiel de ese tiempo y lugar concretos, y la relación con el delta todavía sigue latiendo.

El álbum, igual que la propia Maike, ha recorrido un largo viaje hasta poder hacerse realidad. Las canciones crecieron en el delta de Mississippi donde el tiempo parece que da una cabida especial a la pausa -idóneo para que la creatividad tome forma-. Campos inmensos, ríos sinuosos, caminos rurales y cielos infinitos enmarcan las reflexiones sobre las grandes dificultades vitales: la pérdida, el dolor y el marcharse de casa. Pero uno también puede encontrar en esos mismos sitios la salvación, la fraternidad y la verdad.

El proyecto tomó forma tras una serie de talleres de composición que se impartieron en el Sack Up Inn de Clarksdale, Mississippi, en el que Maike trabajaba. Allí pasaron incontables noches compartiendo canciones, historias y bourbon con el creador del taller Ralph Carter, que tenía una idea… y un estudio en Ventura, California.
Dicen que se necesita a un pueblo entero para criar a un niño. Pero ¿cómo se le llama a lo que se necesita para levantar un disco?
Como lo apostaron todo para grabar en Ralph’s Garage se apoyaron en el talento de amigos: Gary Mallaber en la batería (Steve Miller Band, Van Morrison), el cantautor de Mississippi Cary Hudson en la guitarra (Blue Mountain), y el mismísimo Ralph Carter en el bajo, las teclas, los coros y todo lo demás (Sugaray Rayford, Eddie Money).

Tras cinco días, doce canciones y tres años de pandemia, el álbum cobró vida y ahora, de vuelta en Melbourne, Maike ha reunido una banda brillante de músicos para darles una nueva luz a sus canciones: a Meghan se le han unido esta vez Steve Hewitt a la guitarra (Possible Humans), Matthew Cotter a la batería (Even, Bagful of Beez, The Swarm), Nicholas Pollock a las teclas y Drew Parsons en el bajo.